Henry (Harry) Wotton y el pintor Basilio Haward hablan en una habitación sobre un cuadro. El primero intenta convencer al artista de que debe exponer su gran obra: el exquisito retrato de un jóven. Haward se niega a hacerlo y al principio no quiere decirle por qué.
Finalmente, ya en el jardín, Basilio cede y le cuenta a su amigo que el hombre del reatrato se llama Dorian Gray. Le explica que le conoció en un evento social y la fascinación que sintió por él desde el primer momento.
Lord Henry manifiesta mucho interés en Dorian Gray por el efecto que causa en Basilio y sus obras de arte, nunca le había visto tan inspirado. Pero el pintor no quiere presentarle al joven ya que cree que le influenciará negativamente.
Harry insiste en que pronto se aburrirá de él, pero Haward reitera que está "hechizado" por el alma de Gray y que seguirá bajo su influencia hasta el fin de sus días.
Finalmente, ya en el jardín, Basilio cede y le cuenta a su amigo que el hombre del reatrato se llama Dorian Gray. Le explica que le conoció en un evento social y la fascinación que sintió por él desde el primer momento.
Lord Henry manifiesta mucho interés en Dorian Gray por el efecto que causa en Basilio y sus obras de arte, nunca le había visto tan inspirado. Pero el pintor no quiere presentarle al joven ya que cree que le influenciará negativamente.
Harry insiste en que pronto se aburrirá de él, pero Haward reitera que está "hechizado" por el alma de Gray y que seguirá bajo su influencia hasta el fin de sus días.
Fotograma de la película homónima de 2009
en la que vemos (de izquierda a derecha) a Henry
Wotton, Dorian Gray y Basilio Haward.

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