Del verso 487 al verso 595
Un anciano (el antigüo maestro de la familia de Agamenón) va en busca de Electra a su humilde casa. Él le insinúa que Orestes ha vuelto a su ciudad, pero ella lo niega aún teniéndole oculto en su propio hogar, ya que Electra desconoce la identidad real del inquilino que dice ser emisario de su hermano.
Orestes sale de la casa, y el anciano le hace ver a Electra que se trata de su hermano, mostrándole una cicatriz de la frente. Los dos se abrazan y se emocionan al ver recuperada la fraternal relación y por tanto el tiempo perdido.
El episodio termina con una estrofa del coro lo que podría ser una introducción al siguiente capítulo, ya que da una ligera idea de lo que ocurrirá a continuación en el Episodio III.
Electra y su hermano Orestes reencontrándose
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