Orestes lleva el cadáver de Egisto a la casa de Electra, y le dice que haga lo que le plazca con él, pero esta duda de si sería un error mancillar el cuerpo de un muerto, por mucho mal que hubiera hecho en vida.
En cuanto al plan de venganza contra Clitemnestra, Orestes comienza a dudar sobre cómo actuar, y se le plantea un dilema moral:
Si mata a su madre, estaría asesinando a la persona que le dió la vida.
Pero si no la mata, dejaría que saliera impune la asesina de su padre.
Se dan cuenta de que su madre viene en un carro muy adornado, ajena a la muerte de Egisto por completo. Supuestamente acude a ver a su hija, la cual se supone que ha dado a luz hace poco y tiene un varón sano que amenaza su reinado.
Clitemnestra habla con Electra de los motivos que tuvo para matar a su padre, y se disculpa culpándole del sacrificio de su otra hija Ifígona por culpa del adulterio de Helena y del suyo propio al meter a una seguunda esposa bajo su mismo techo, lo considera un desprecio, ya que las mujeres adúlteras son censuradas en público e incluso castigadas y los hombres, al contrario con alabados por ello.
Clitemnestra habla con Electra de los motivos que tuvo para matar a su padre, y se disculpa culpándole del sacrificio de su otra hija Ifígona por culpa del adulterio de Helena y del suyo propio al meter a una seguunda esposa bajo su mismo techo, lo considera un desprecio, ya que las mujeres adúlteras son censuradas en público e incluso castigadas y los hombres, al contrario con alabados por ello.
Retrato de Clitemnestra
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